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Neurociencia

La neurociencia demuestra que la lectura se incorpora mejor con juegos que con sangre

Escrito por: Susana P. Gaytan

Una niña abre su libro por primera vez. Observa unos signos misteriosos. Su maestro los está dibujando muy grandes en la pizarra y dice: “¡Es la letra A!”. Acaba de iniciarse la apasionante aventura (o el duro trabajo) de aprender a leer. Todo depende de un cerebro asombrado y su mente curiosa.

 

Asombro y curiosidad empujan al ser humano a buscar el sentido a todo lo que le rodea. Y a aprender.

 

Aunque esta capacidad de aprender es máxima durante la infancia, no tiene por qué detenerse a largo del resto de la vida, pues el cerebro es un órgano que sigue formándose permanentemente. Unas neuronas unidas a otras, a través de sinapsis, establecen y modulan circuitos: es lo que se denomina plasticidad neuronal.

 

Desde una humilde babosa al ganador de un Nobel, todos los animales comparten esa capacidad innata de asociar un cambio externo (estímulo) a una modificación interna de sus circuitos neuronales (respuesta), que se traduce en un nuevo comportamiento (o sea la conducta aprendida). Así, la persistencia de ciertos estímulos provocará que se potencien algunas sinapsis, mientras que otras se debilitan. Aprender es, por tanto, una característica inherente a la naturaleza de los sistemas nerviosos.


Fuente: https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2020/01/09/la-neurociencia-demuestra-que-la-lectura-se-incorpora-mejor-con-juegos-que-con-sangre/