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La resiliencia

El término resiliencia, proveniente de la palabra latina resilio, significa rebotar, volver en un salto, como una goma elástica cuando la estiramos y después vuelve a su forma original.
 
La resiliencia, en el ámbito de la Psicología, se refiere a la capacidad que tenemos los seres vivos para sobreponernos y superar situaciones adversas. Es el proceso de adaptación a una situación o experiencia difícil como puede ser un accidente, la pérdida de trabajo, una enfermedad o la muerte de un ser querido.
 
¿Cómo afrontamos cada uno de nosotros las situaciones difíciles?
 
Hay personas que, por diversos motivos, se dejan afectar más que otras por las circunstancias que ocurren. Las personas resilientes, como todo tipo de personas, sienten malestar emocional ante situaciones negativas o eventos traumáticos, pero sacan fuerza para sobreponerse a estos sucesos y salir adelante. Son personas más capaces de aceptar la realidad e incluso de transformar el suceso en oportunidad de desarrollo personal.
 
Si miramos desde un punto de vista positivo, la adversidad permite que la persona desarrolle recursos personales que anteriormente no tenía presentes.
 
Características de las personas más resilientes
 
Las personas más resilientes poseen unas características determinadas: disponen de una red social de apoyo y tienen una motivación o capacidad de darle sentido a la vida. Son personas más flexibles y tienen mayor capacidad de adaptación, tienen sentido del humor y suelen ser personas optimistas.
 
La resiliencia es una capacidad que se puede desarrollar y cualquier persona puede hacerlo. Para ello, es importante tener una buena inteligencia emocional, confianza y una visión positiva de nosotros mismos, adoptar una actitud optimista ante la vida, así como establecer vínculos saludables con otras personas.
 
Fomentar la resiliencia en los niños
 
El concepto de resiliencia está relacionado con la autoestima. En el caso de los niños, es importante que los adultos fomentemos una autoestima saludable para ellos y les enseñemos a afrontar las situaciones de la vida de manera constructiva y a resolver los conflictos adecuadamente. Para ello, tenemos que promover la inteligencia emocional de nuestros pequeños.
 
Muchos padres quieren proteger a sus hijos de las situaciones difíciles o acontecimientos dolorosos. Lo fundamental no es protegerles, ni evitarles las situaciones dolorosas, sino educarles favoreciendo la inteligencia emocional y la capacidad de resiliencia. Ciertamente estos niños crecerán mucho más felices.
 
Hay que fomentar la resiliencia en las primeras etapas de la vida y, sobretodo, ser un modelo para nuestros hijos, ser coherentes con lo que les enseñamos, que vean que sus papás también actúan de la misma manera.
 
 
Beneficios de la resiliencia
 
La resiliencia tiene muchos beneficios ya que, como hemos comentado, las personas más resilientes suelen tener una buena imagen de sí mismas y una buena autoestima, están menos predispuestas a sufrir ansiedad o depresión, tienen más sentido del humor y más capacidad para establecer relaciones positivas con otros. En definitiva, las personas resilientes han desarrollado unas habilidades y capacidades que les permite tener una vida más satisfactoria.
 
Es sabido que nosotros no podemos controlar lo que nos ocurre, pero sí que podemos controlar la manera como reaccionamos ante ello.

Fuente: http://papeldeperiodico.com/